adiós, y gracias.
*Para seguir mis andaduras, www.amapolapsicovisceral.blogspot.com
Entonces uno vuelve a casa. Bueno, uno vuelve, más bien, a donde manda las maletas, a donde están sus padres, sus amigos, la amilia,. A lo que siempre ha, había, sido su casa, vamos.
No se puede negar que ahora casa es un concepto más abierto, la familia es ahora un término bastante más universal, más repartido, variopinto y cosmopolita, y a la amistad se le añaden matices que no valían antes, ni tampoco valdrán después, para el resto de los casos.
Uno vuelve a casa y trae a mitades melancolía y ganas de recuperar el tiempo, y a una misma vez se da cuenta que ya no sabe ni quiere ser sin aquéllos con quienes ha sido tanto tiempo, pero que no hay sitio para ellos en la nueva-vieja-vida a la que se ha vuelto. Hay que soltar amarras y dejarlos ir, empequeñecer su recuerdo y limitarlo a un par de objetos guardados, a fotos estratégicamente colocadas. A una sensación de valentía nueva, una mirada distinta, como de corazón roto, curtido, maduro. Inteligencia emocional.
Uno vuelve a casa y la casa ya no le parece tan bonita. O si eres afortunado tal vez sí, pero hay algo que falla, hay muebles que molestan, ausencias que taladran. Y comprende que así es la vida, y comienza poco a poco a intentar reconstruir su identidad, salvando un poquito de aquí, otro poquito de allá, adaptándose a las normas de las que ya se había olvidado.
Y es duro. Duele comprobar que esa personalidad inventada desde cero cuando uno está fuera no es tan auténtica donde aquí ya todos te conocen, desde mucho antes de que soñaras con la posibilidad siquiera de ser distinto. Y tus mismos amigos, a los que amas, los que te han guardado el hueco y te quieren de vuelta intancto, te obligan, inconscientemente, a ser esa persona a la que quieren, ese carácter definido al que tanto han añorado.
Pero si eres valiente concilias, negocias, luchas, e intentas sutilmente meter sutiles cambios que te dejen, sin defraudar a nadie, seguir sintiéndote dueño de ti mismo, hecho a tu medida, diferente, renovado, limpio, con ganas de asombrar al mundo, de asombrase uno mismo, poniendo a punto otra vez esas cosas que nunca hice, esos hobbies que dejé olvidados.
Una vuelve a casa y hecha tanto de menos su casa de antes, que le duele ver en las padres las fotos ridículas que pegó cuando tenía dieciocho años y que hace mucho que ya no importan nada. Y las tira. Y por fin tira las cartas de infancia, tira jarrones, y flores, tira llaveros, ropa, zapatos, libros, y los tickets del cine de algún par de exnovios. Limpia las paredes y da una mano de pintura, y el dormitorio se convierte en un punto de partida neutro, en una sacudida de manos donde la victoria es simplemente no permitirse una derrota, aunque ésta vez no haya ganador.
Y uno vuelve, y cuando vuelve aún no sabe que de noche el corazón se le pondrá pequeño, que en los bares ya no podrá pedirse esa cerveza con esa persona con las que te has tomado tantas, no se compartirá más veces el desayuno, ni las tardes femeninas, ni las películas en el salón con tés de hierba, por ejemplo. Que no podrá ya comentar anécdotas porque nadie aquí las habrá vivido, y la distancia pondrá polvo de por medio con aquellos que ahora dicen prometerte, como tú les prometes a ellos, amor eterno, atención continua, y el mismo hueco en el alma, para siempre.
Pero a la tristeza, a la nostalgia y a la pena, al final le podrá la desidia, el aturdimiento, la falta de parámetros. A la añoranza le podrá la necesidad de sobrevivir, de adaptarse al medio, de encajar. Y el tiempo, que todo lo cura, también curará esto.
Y lo que durante un año ha sido tu vida, pasará a ser tan sólo un año de tu vida, por mucho que ahora a uno se le rompa el alma sólo de imaginarse que podría existir esa remota posibilidad.
En el desfile de mujeres se pudo apreciar la cantidad de organizaciones y asociaciones benéficas y de caridad que hay en Irlanda: algunas, muy pocas, para apoyar a los animales. El resto, diversos tipos de cánceres, fibrosis quística, investigación sobre enfermedades raras, parálisis, niños necesitados y ancianos. Pero sobre todo, que es lo que más me impactó, asociaciones contra el suicidio. Algún día, si obtengo datos suficientes y consistentes, os contaré cómo el suicidio tiene un índice bastante significativo en Irlanda, sobre todo debido al alcoholismo, y la pérdida de trabajo, familia y hogar que esta enfermedad causa en aquel que la padece (que lamentablemente en muchísimos casos acaba con una soga al cuello).
Pues de esas 40.000 mujeres, una era yo, que (si bien no corrió) al menos sí que anduvo los 10 kilómetros, uno detrás de otro, con sus dos francesas (Alana, con un par de huevos, los corrió). Y qué os voy a decir, fue impresionante vernos rodeadas de tantísima gente, de tanta mujer cargada de impulso, de música en las calles, de bomberos rociándonos de agua con mangueras. Ver como a nadie le importó que el cielo estuviera lleno de nubes negras, ver a los hombres disfrazados de mujeres, empujando las sillas de ruedas de sus hijas, de sus mujeres, de sus amigas; de alguien que podría ser tu hija, tu mujer, tu amiga; que podrías ser tú. Las jóvenes que corrieron "en memoria de...", las chicas que anduvieron en nombre de sus abuelos. Todos por tan distintas causas, que al final eran la misma.
Y bueno, no quiero decir que hoy sea mejor persona de lo que lo era ayer por la mañana, ni siquiera recaudé más de 16 euros, ni creo que nuestras camisetas de KCAT, por ser tan pocas, atrayeran demasiada atención. Pero me siento realmente bien, me siento pletórica, y ya me ha mordido ese gusanillo del que se cree salvando el mundo, esa autosatisfacción viciosa, ese egocentrismo endulzado y socialmente bien visto, esa henchida determinación que grita “quiero seguir haciendo esto cada día, quiero seguir ayudando a los demás, seguir ayudándome a mí misma”.
Al final es conectar con el mundo, acortar distancias con el resto de los seres, tomar conciencia de que todos somos útiles, y que son los pequeños, insignificantes, molestos granos de arena, los que levantan las montañas.
El sábado fue el momento cumbre de un festival que se sucede cada año por estas fechas en Thomastown (un pueblo cercano a Callan pero que se encuentra ya en County Tipperary) llamado Happy Valley Festival.
Un número considerable de grupos aún no consagrados tocan en pubs y espacios acondicionados para ello, y por un módico precio puede uno disfrutar de todos ellos sentado en un cómodo banco de madera y tomando una pinta, considerablemente aumentada de precio, por supuesto.
El plato fuerte de este año fue KILA, un grupo de cuarentones que llevan más de 20 años tocando juntos, y que cantan la mayoría de sus canciones en irlandés, utilizando un gran despliegue instrumental: gaita, violín, guitarra, bajo, gaita, flauta de pico y flauta travesera, creando composiciones realmente interesantes.
Pese a que este tipo de música no deja de tener raíces tradicionales celtas, lo cierto es que combinan un deje tradicional con tintes tribales y aires modernos. No sé si es fácil encontrar discos suyos en la red porque no son muy famosos fuera de Irlanda, pero para que veáis que maravillas hacen (por supuesto siempre crecidos en directo, como pasa con los buenos grupos), aquí os dejo algunos links a youtube donde podréis ver más o menos de qué va la cosa.
http://www.youtube.com/watch?v=ScdY1TKoF7w
http://www.youtube.com/watch?v=lnM6r3M7T9k
http://www.youtube.com/watch?v=cS7CATY-4Ic
http://www.youtube.com/watch?v=2nOBHTrdL7k
Para más información sobre el festival, aquí tenéis la página oficial.
http://www.happyvalleyfestival.com/wordpress/
Y bueno, tal vez llegáis tarde para este año, pero...quién sabe si no nos encontramosen el que viene ;)
Pese a que todos tenéis acceso a Wikipedia si estáis leyendo esto (porque significará que tenéis Internet), sé que da pereza abrir el navegador, así que tendré el acto generoso de resumir un poco la historia y así os facilito el trabajo.(Al fin y al cabo este blog, aunque a veces se me olvide, nació con vocación social, no sólo por puro egocentrismo).
Sin embargo, como a no todo el mundo le interesan estas cosas, mejor escribo mi experiencia personal y dejo para el final y en cursiva el resto, y así cada cuál que coja lo que le interese.
San Patricio es una fiesta, como todas, comercial, donde todos los establecimientos suben los precios y es prácticamente obligatorio pintarse la cara, comprar gorritos con melena pelirroja y llenarse de tréboles. La vestimenta ha de ser verde, el color de Irlanda, y pese a las prohibiciones de beber en la calle y de comprar bebidas hasta pasado el desfile, la verdad es que fiesta, irlanda y alcoholismo es algo que por mucha fisión nuclear que se intente nunca se podrá separar.
La cantidad de irlandeses expandidos por el mundo es tan abrumadora que la celebración de esta fiesta es casi ya de carácter universal, siéndola oficialmente en Canadá, y en muchos lugares de Estados Unidos, de Australia e incluso en Granada (eso dice Wikipedia). Muchos son los guiños a esta fiesta, como colorear las cervezas de verde u otras “artisticidades”, como se hizo en el río Chicago.

Río Chicago (supongo que en Chicago)
Pues bien, yo tuve la suerte o la desgracia de ir Dublín para la fiesta, y he de decir que no es nada tan grandilocuente como hubiera podido esperarse. Sin embargo, entiendo que para un país con tan pocos festejos como este, y con una población no excesivamente alta, esta celebración sea lo máximo a lo que se puede esperar.
Y no me malinterpretéis, el desfile fue agradable, el día precioso, bastante gente por la calle, no presencié peleas, las calles y la policía estaban perfectamente organizadas y los parques a rebosar de gente. Además, por la noche todos los bares estaban plagados de bandas tradicionales y de turistas, luego la diversión estaba más que garantizada.
Yo fui con varios amigos a pasar el día, y alas 11 cogimos el autobús de vuelta a Callan. Sinceramente, no necesité más. Es una fiesta que recomiendo si tenéis pensado ir a Irlanda alguna vez, por qué no hacerla coincidir, pero no creo que sea algo maravilloso como para que sea motivo principal para venir a la Isla. Y aviso a navegantes: a los bajitos como yo, o madrugáis y cogéis buena plaza, o prepararos a no ver absolutamente nada. Las calles tan estrechas impiden que con la distancia se pueda ver el desfile, aunque el menos tuvieron la delicadeza de hacer muchas esculturas gigantes. Algo es algo.
Y dicho esto, ahora corto y pego la biografía que me ha dado pereza redactar por mí misma (aunque al menos he suprimido cosas irrelevantes y cambiado frases incomprensibles), y me despido hasta volver a tener algo (no) interesante que decir.
San Patricio
El 17 de marzo se conmemora la muerte de San Patricio.
Patrico era un joven británico (que no irlandés) que a los 16 años fue secuestrado por unos piratas, y que le llevaron preso al norte de Irlanda, donde se dedicó a cuidar ovejas para su amo mientras intentó huir sin éxito varias veces. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, pues este cautiverio de trabajo duro y sufrimiento le sirvió para encontrar a Dios, quien hasta ese entonces le había sido indiferente.
Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó mas de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron. Patricio narra esa aventura diciendo:
"llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. '¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…' A aquellas súplicas yo respondí francamente: 'Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que El tiene de sobra en todas partes'. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia."
Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía "las voces de los que moran mas allá del bosque Foclut, mas allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: 'Clamamos a ti, Ho joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente' ". "Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban".
No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.
Durante el tiempo que estuvo en Francia le ordenaron sacerdote.
Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.
Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del "Gran Rey" Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.
Una de las grandes virtudes de San Patricio era utilizar un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo adoraban, porque el pueblo lo que deseaba era entender. Desde este hecho el trébol es el símbolo de Irlanda, gracias a San Patricio.
Pese a los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguió firme. En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades. En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables. En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire. También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.
Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros. Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo. De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas) a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen). Dicen esos libros que "Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio demostrado desde su arribo y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio".
El buen éxito de la misión de San Patricio se debe ante todo a su fe, por la que se disponía a cualquier sacrificio, y a la inteligente organización que supo crear en esa isla, carente de ciudades y dividida en muchas tribus o clanes, dirigidos por un jefe independiente cada una. El supo adaptarse a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local, consagró obispos y sacerdotes y fundó monasterios y pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan, sin rechazar usos ni costumbres tradicionales. Tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante del lugar, así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.
Patricio murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia.” *
La leyenda cuenta que San Patricio condujo a todas las serpientes fuera de Irlanda, empujándolas al mar, donde se ahogaron. En realidad, es má slógico pensar que esta leyenda surge como un metáfora, pues la serpiente era un símbolo pagano venerado, y así se alude al hecho que él alejé el paganismo fuera de Irlanda.
Y bueno, no lo haría tan mal el hombre que aún a día de hoy Irlanda es uno de los países más católicos del mundo.

Foto: San Patricio (juas juas)
Hoy Maura, una de las mujeres de clase, me ha hecho un pequeño regalo, una bolsita con sales de baño y geles. Lo acompañaba una tarjeta donde me agradece la paciencia y la dedicación que he tenido con ella estas últimas semanas.
Me la ha entregado con timidez, con vergüenza. Así es ella, tan correcta siempre, tan insegura, tan callada, tan agradecida.
Quizá sí sea fácil ayudar, hacer sentirse bien a los demás. Y tal vez yo no me dé cuenta de que mis granitos de arena sí pueden ayudar a levantar montañas.
La verdad es que me has conmovido, Maura. Aunque éste es mi trabajo, es mi objetivo. Agradecérmelo no te hacía falta.
Caroline Schofield
Foto: Suzanna Crampton (Retoque: Julia Mena)
Para más información sobre los artistas: http://endangeredstudios.com/
AMIGO VIAJERO, O AMIGO ESTUDIANTE DE LARGA TEMPORADA QUE POSEA COCHE EN PROPIEDAD Y DUDE SI TRAERLO EN FERRY O DEJARLO EN CASA:
DEJA DE DUDAR. EN IRLANDA QUIEN NO TIENE COCHE, NO VIVE.
AMÉN.







